Mi recorrido
Mi camino hacia el Chi Kung y el Tai Chi Chuan no comenzó en la
quietud,
sino en el movimiento, atravesado desde el inicio por una misma
pregunta:
¿cómo comprender el movimiento del cuerpo de un modo más consciente?
Primeros pasos
Comencé practicando Artes Marciales Chinas cerca del lugar donde vivía, en la búsqueda de una actividad física diferente a las que ya conocía. Como profesor de Educación Física e instructor de Pilates, el cuerpo siempre fue para mí un territorio de exploración, pero fue en las disciplinas orientales donde empecé a descubrir otra manera de entender el movimiento: no solo como fuerza o destreza, sino como relación entre estructura, respiración y atención.
Formación y recorrido
Con el tiempo, ese interés inicial se fue profundizando. La cultura y la filosofía oriental, que ya me resultaban cercanas, encontraron un cauce concreto en prácticas que toman como base los principios de la Medicina Tradicional China para fortalecer la salud. Así fue como decidí comenzar mi formación en Chi Kung y Tai Chi Chuan, participando en talleres, seminarios y espacios de estudio dedicados a estas disciplinas.
Ese recorrido me llevó luego a integrarme a una escuela de formación donde realicé el profesorado de Chi Kung y Tai Chi Chuan, además de múltiples cursos y seminarios de especialización. Actualmente, también participo como docente en instancias de formación de instructores, acompañando a otros en su propio proceso de aprendizaje.
Mi forma de enseñar
En mi manera de enseñar, lo central no es solo aprender una secuencia de movimientos, sino comprender cómo se mueve cada cuerpo. Me interesa que el alumno conozca sus posibilidades y también sus límites, que descubra un uso más eficiente de su estructura y que, a partir de eso, pueda relacionarse con la práctica desde el disfrute y no solo desde la exigencia.
El Chi Kung y el Tai Chi Chuan proponen un camino progresivo: un recorrido en el que el cuerpo se fortalece, la mente se aquieta y la atención se afina. Sus beneficios no son únicamente físicos, sino también mentales y emocionales, favoreciendo una vivencia más integrada de la salud.
¿Por qué “Chi Kung en Acción”?
La práctica como proceso
Desde que comencé a nutrirme de los conceptos y la filosofía de estas disciplinas, y de las enseñanzas de los maestros con los que me formé, siempre estuvo presente una misma idea: los efectos y beneficios del Chi Kung (y del Tai Chi Chuan) aparecen cuando la práctica es constante y sostenida en el tiempo.
Una práctica aislada, realizada de manera esporádica, difícilmente permita descubrir los frutos de este arte milenario. Es en la continuidad donde el movimiento se vuelve comprensión, y donde el cuerpo empieza a transformarse de forma profunda.
El sentido del nombre
De allí surge el nombre Chi Kung en Acción: una manera de entender estas disciplinas, no como un conjunto de ideas o principios teóricos, sino como algo vivo, que se construye en la experiencia y en el hacer. Un Chi Kung y un Tai Chi que se practica, que se mueve, que progresa.
Comparto esta mirada como un proceso en permanente movimiento, donde cada práctica es parte de un camino mayor. No se trata solo de aprender formas, sino de desarrollar una relación distinta con el cuerpo y con la salud.
Nos encontramos allí...